En MAREA vamos más allá de la educación ambiental, integramos la educación emocional como una herramienta clave para enfrentar desafíos sociales profundos, como el abuso sexual infantil y la violencia intrafamiliar.
Baja California Sur es uno de los estados con mayor incidencia en estos temas, y creemos firmemente que no puede haber verdadera conservación sin bienestar emocional.
¿Cómo podemos pedirle a los niños que cuiden del mar, si no pueden cuidar de sí mismos?
Muchos niños y niñas crecen en contextos donde sus emociones han sido silenciadas y marcadas por experiencias sumamente complejas. En esas circunstancias, hablar de empatía hacia los animales o el océano es difícil si primero no se trabaja el reconocimiento de sus propias emociones, su seguridad y autoestima.
Por eso, en MAREA trabajamos desde la raíz.
Acompañamos a niñas y niños en procesos de autoconocimiento, resiliencia y sanación emocional, al mismo tiempo que fomentamos el vínculo con el océano y su conservación.
Llevamos a los niños a lugares donde puedan conocer de cerca a los animales marinos, como el Museo de la Ballena, ubicado en La Paz, Baja California Sur.
Este museo está dedicado a la difusión, estudio y conservación de los cetáceos y de los ecosistemas marinos que habitan.
Muchos de ellos han crecido cerca de la increíble biodiversidad del Golfo de California, pero nunca han tenido la oportunidad de conocerla.
A través de salidas de campo, queremos que vivan la experiencia de observar a los animales marinos en su hábitat natural y aprendan a valorarlos desde el contacto directo.
Buscamos crear conciencia sobre las continuas amenazas que sufre la vida marina debido al impacto de los humanos.